En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, desde la Asociación Colombiana de Patología Dual (ASODUAL) hacemos un llamado urgente a la comunidad médica, asistencial y académica sobre una de las intersecciones más críticas de la práctica clínica: la convergencia entre trastornos mentales y trastornos por consumo de sustancias como multiplicador del riesgo suicida.
La evidencia y la experiencia clínica señalan que las personas con patología dual enfrentan una vulnerabilidad sustancialmente mayor que la población general. El consumo de sustancias actúa con frecuencia como facilitador de la impulsividad y la desinhibición neuroquímica, precipitando desenlaces adversos en pacientes con cuadros afectivos, psicóticos o de desregulación emocional.
No se debe condicionar la intervención del riesgo suicida a la consecución previa de una abstinencia prolongada. La detección sistemática del riesgo debe formar parte obligatoria de toda evaluación inicial y de seguimiento, integrando psicofarmacología orientada, psicoterapia basada en evidencia y redes de soporte psicosocial. En este 10 de septiembre reafirmamos que hablar a tiempo y tratar la patología dual con rigor científico, empatía e integración asistencial es una de las estrategias preventivas más contundentes en salud pública.
Abordaje de la interacción entre rituales obsesivos y conductas de consumo, revisando los desafíos farmacológicos en la comorbilidad serotonérgica.
Actualización en modelos para la identificación de detonantes, manejo del craving y reestructuración del estilo de vida. Miércoles 30 de septiembre | 7:30 p.m.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó recientemente su ficha informativa mundial sobre el suicidio. Más allá de la alarmante magnitud epidemiológica —con más de 720.000 fallecimientos al año y consolidándose como la tercera causa de defunción en jóvenes de 15 a 29 años—, el documento revela un dato institucional de máxima preocupación: solo 38 países en todo el mundo disponen formalmente de una estrategia nacional integral de prevención del suicidio.
Esta brecha de gobernanza explica en gran medida la persistencia de respuestas reactivas y fragmentadas. En el campo de la patología dual, donde la confluencia de desórdenes afectivos y uso problemático de sustancias multiplica el riesgo autolesivo, la falta de políticas de Estado específicas deja a los profesionales sin rutas intersectoriales fluidas, subrayando la necesidad apremiante de articular la prevención primaria, la restricción de medios letales y la atención clínica oportuna.